Yo viví el fraude

Después de ver diversas irregularidades dentro del centro de votación, denunciarlo y ser completamente ignorados, ¿será ignorancia ante el hecho o complicidad?

El día 5 de mayo de 2019 se realizaban elecciones generales en Panamá que definirían entre los más de ochocientos cargos públicos a elegirse por voto popular, el cargo presidencial por un periodo de cinco años.

En la escuela donde estudio, fuimos seleccionados algunos estudiantes para ser promotores electorales, que desempeñaríamos la actividad de asistir a personas mayores, con alguna discapacidad o que no saben votar. Para que sea lo más transparente posible y no pueda ocurrir nada fuera de lo común, el Tribunal Electoral elige jóvenes estudiantes de educación media capacitados previamente por ellos mismos, para brindar la asistencia al electorado al momento de realizar su voto, si así lo requieren.

Llegó el día de las elecciones y asistimos todos los promotores a la escuela asignada, que fue el Colegio Nuestra Señora del Carmen y que tenía mesas desde la 3465 a la 3479, sin embargo, nosotros solo nos mantuvimos en las mesas especiales que comprendían desde la 3465 a la 3472, estas eran las mesas en la planta baja de la institución y a las cuales habían sido asignados en su mayoría personas mayores o con alguna discapacidad.

Llegamos a las 06h16 y ya el colegio estaba abierto, sin embargo todavía no empezaban las votaciones; afuera del colegio habían distintos simpatizantes de partidos y/o movimientos ciudadanos reunidos, entre los cuales había una tienda de campaña del Partido Revolucionario Democrático con alrededor de 150 personas vestidas con camisetas que hacían alusión a Nito Cortizo, José Luis Fábrega, Javier Sucre y el Partido en general, lo cual no tiene nada de malo, puesto que está permitido.

Después de haberse verificado todo, una Delegada Electoral de pequeña estatura y cabello amarillento, casi blanco, producto de la decoloración, dio el visto bueno y simplemente gritó a las 06h30 «empieza la votación» lo que llevó a un inmediato dialogo entre ella y yo.

— ¿Ya empezó? ¿Qué debemos hacer ahora? ¿Donde debemos estar? El Tribunal Electoral nos dictó un seminario, pero pensé que nos organizarían antes de que iniciara el proceso para saber donde deberíamos estar, porque hasta ahora no sabemos nada. —comenté.

— Sí, ya la elección empezó papa, a mi no me explicaron nada de ustedes, solo me dijeron que estarían acá para ayudar a «los viejitos», pero no sé exactamente en qué. —agregó en un tono un poco molesto.

— Efectivamente, para eso estamos, pero no sabemos donde estar, incluso, no sabemos siquiera cuantas mesas hay, donde queda cada una y cuales son las mesas especiales. —expresé con preocupación.

— Quédate por acá abajo, que acá es donde vota toda esa gente [en referencia a las personas mayores] y explícaselo a tus compañeros. —agregó sin más, y con ganas de terminar la conversación.

Entramos a la escuela y nos reunimos los promotores; éramos poco más de 11 personas así que nos organizamos rápidamente y decidimos dividirnos en parejas, para hacer más efectiva la ayuda. Fue así como me dirigí junto a Kathya a la mesa 3471 y esperamos frente a ella para ver si llegaban personas que requirieran nuestra ayuda.

Al cabo de unos 30 minutos, llega Anna y nos dice a ambos:

— Man, ¿qué hacen acá? vámonos a la entrada y ahí esperamos.

Sin pensarlo, nos fuimos a la entrada y estuvimos fuera del colegio a la espera de alguien que necesitase nuestra ayuda, fue ahí donde vi algo que no me parecía normal.

Empezaban a llegar las personas mayores, algunos acompañados y otros por sus propios medios; frente a la escuela, cruzando la calle estaba la tienda de campaña del Partido Revolucionario Democrático, nada del otro mundo, hasta que estas personas dentro de la tienda de campaña empezaban a buscar las personas mayores, les hablaban y les agarraban de la mano, acompañándoles a entrar a su mesa de votación.

Lo vi alrededor de 12 veces antes de mencionarlo a alguien más, hasta que me fijé que una mujer mulata vestida con una camiseta de Nito Cortizo dentro de esta tienda de campaña, que ya había entrado en 4 ocasiones diferentes con personas distintas, salió de la tienda de campaña y agarró a una persona posiblemente con una discapacidad mental y una evidente discapacidad motriz puesto que llevaba muletas.

Ya cerca de la entrada al colegio, le agarró la mano y le pidió la cédula, al ver que no la tenía en mano, procedió a revisarle el bolsillo, sacar su cédula y mediante su teléfono móvil verificar cual era la mesa a la cual le correspondía asistir a este señor, ya pasando la entrada, le pregunto directamente al señor si requiere ayuda y cual es su mesa, sin que este respondiera, me responde la mujer mulata.

— No papa, gracias, yo ya lo estoy ayudando a él, lo que pasa es que él es enfermito y no puede ser ayudado por cualquiera. —me contestó con un acento un poco chabacano.

Lo cual me causó indignación, y me confirmó que no eran familiares, puesto que ningún familiar me daría semejante respuesta tan ignorante, fue así como respondí.

— No se preocupe, mi compañera y yo fuimos entrenados por el Tribunal Electoral para asistirle al señor dentro y fuera de su mesa de votación. —firmemente le contesté.

— Pero es que él no puede votar solo, yo voy con él. —replicó.

— Le repito señora, fuimos entrenados por el Tribunal Electoral, estamos capacitados para ayudarle incluso a votar, puesto que somos menores de edad y no pertenecemos a ningún partido. —expliqué.

— No, no, gracias.

Y se fue adelantando el paso e incluso obligando al señor a caminar más rápido de lo que se permitía por si mismo hacerlo. Fue ahí cuando tomé la decisión de hablar con la Delegada Electoral y comentarle la situación, a lo que respondió.

— Sí, eso ya lo sé y lo he visto, es un delito electoral, pero no podemos hacer nada, ya lo denuncié con Gil y eso deberías denunciarlo a la presidente de mesa.

Así pues, me dirigí con la presidente de la mesa 3465 y le comenté la situación y simplemente respondió que eso debía denunciarse con la Delegada Electoral y que ella no sabía nada.

Fue así como salí de la mesa y tomé esta fotografía donde se puede apreciar a la persona discapacitada y a la persona de Partido viendo su voto e incluso, haciéndole votar. No sin antes hacerle la advertencia de que iría directamente con la policía si la veía entrar de nuevo.

Después de haber permitido eso, pensé que cualquier cosa podía ocurrir así que me reuní con mis compañeros promotores y les comenté que no permitieran eso de nuevo, y que denunciaran con los Delegados Electorales.

Fue inútil denunciar ya que nada ocurrió, hasta denunciamos con Observadores Internacionales, entre esos Dan, un americano que vino a verificar que todo transcurriese en orden, pero los otros compañeros de Dan solo se llevaron una fachada preparada por el Tribunal Electoral, puesto que la supuesta encargada de todo el centro de votación que les guió, solo apareció cuando llegaron los Observadores Internacionales para salir de una foto y decir que triunfó la democracia, sin cerciorarse de las palabras que lanzaba.

Sin embargo Dan, y un Observador español de tez blanca y bigote pronunciado cuyo nombre no recuerdo, sabían que era una vil fachada preparada así que Dan procedió a preguntarme más cuando le comenté lo ocurrido, hubiese sido una buena práctica que estuvieran ahí la mayor cantidad de tiempo, no solo veinte minutos.

Fue entonces como inició una batalla campal entre los asistentes de partidos y nosotros, los promotores electorales. Donde incluso llegué a ver a personas de distintos partidos con pinganillos como de policía hablándose entre ellos, al mejor estilo de una película de delincuencia organizada y como objetivo ganar a costa de lo que fuese.

Nos arriesgamos mucho en nombre de la patria, porque a pesar de todo, seguimos creyendo, que la verdad y la honradez transformarán nuestra patria. Recibimos insultos y malos tratos por parte de los miembros de distintos partidos y/o candidatos e incluso, no recibimos alimentación que nos había asegurado el Tribunal Electoral.

Por más que logramos contener este descarado fraude y delito electoral cometido el día de ayer en nuestro centro —sin saber que ocurrió en las otras 7.027 mesas—, no fue fácil y fueron quizás más de 200 votos los cuales no pudimos proteger. Ya que fueron muchas las irregularidades sucedidas el día de ayer.

Seguiremos, hasta que sea necesario, en nombre de la patria y la libertad.

3 comments on “Yo viví el fraude

  1. Te felicito profundamente, algunos personas mayores creen que a la juventud no le interesa nada, son ellos a quienes no les interesa la juventud.
    Tu y tus compañeros son buenos ciudadanos, nunca se dejen manipular, nunca vendan sus valores, sigan fuertes que sólo ustedes podrán transformar la patria, por la cual pelearon, en su momento otros jóvenes y que han ido destruyendo esta generación de viejos codiciosos.

  2. Me alegra que ustedes son esos jóvenes de cambio.
    En los centros de votación, hay unidades de la policía nacional. Si nadie más les hizo caso, hubiesen hablado con las unidades policiales para poner verdadero orden ya que estos funcionarios del TE muy poco solucionan algo.
    Gracias por intentar defender el voto de aquellos vulnerables. Espero participen en las próximas elecciones de delegados electorales, ya que necesitamos personas como ustedes para que este proceso se lleve de la manera adecuada.

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